La ansiedad es muchas cosas. Es ruido, como te comentaba antes, pero también es sentir que estás en guerra contigo mismo constantemente. Es sentir que eres tu peor enemigo, la persona que te hace bullying, que te menosprecia, que te dice lo que hiciste y lo que harás mal, y que te argumenta por qué no es buena idea llevar a cabo cualquier objetivo que sea positivo para tí.
El objetivo principal de la ansiedad es conseguir que no te plantees objetivos y mucho menos que los lleves a cabo. En definitiva, trata de impedir que te sientas orgulloso de tí mismo por cualquier motivo. De este modo, la autoestima va disminuyendo y el autoconcepto cada vez se vuelve más negativo. Todos necesitamos tener objetivos, metas y, como no, ilusiones, cosas por las que merece la pena invertir nuestros tres grandes recursos: el tiempo, el esfuerzo y la energía . Si dejamos de tener ilusiones la vida se vuelve más gris y va perdiendo el sentido. Si lo piensas un momento, lo que más valoras en tu vida es seguramente aquello en lo que más recursos has invertido. Piensa en los grandes logros de tu vida, de cualquier tipo, ya sea personal, profesional, familiar, de pareja o social. Piensa en el esfuerzo, tiempo y energía que inviertes cada día para cuidar tu relación de pareja, o los recursos que invertiste en su día para sacarte una oposición o crear tu negocio, o incluso los que inviertes cada día para motivarte para ir al gimnasio. En resumen, todo lo que nos hace sentir orgullosos supone una inversión de estos tres grandes recursos.








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